Desde el martes, más de 180,000 personas han sido evacuadas debido a las llamas que han arrasado propiedades, infraestructuras y recursos naturales clave. Las autoridades locales y estatales han desplegado recursos significativos para contener las llamas, pero el combate sigue siendo un desafío. La magnitud de los incendios se agrava por condiciones meteorológicas adversas y un contexto de cambio climático que alarga la temporada de incendios. Las temperaturas inusualmente altas y la falta de lluvias desde mayo, han contribuido a crear un entorno propicio para los incendios masivos. Expertos meteorólogos han advertido que, aunque los vientos de Santa Ana han disminuido temporalmente, las condiciones podrían empeorar nuevamente durante la próxima semana.
Las autoridades locales han desplegado a la Guardia Nacional para prevenir saqueos y garantizar la seguridad en las zonas afectadas. Asimismo, el Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles suspendió las clases en todas sus escuelas debido al denso humo y las cenizas que cubren la ciudad.

De acuerdo con CNN, al menos 400,000 personas están bajo órdenes o advertencias de evacuación en los alrededores de Los Ángeles. Barrios enteros han quedado arrasados mientras el número de víctimas continúa aumentando, reflejando la gravedad de la situación.
Recientemente el jefe de la policía del condado de los ángeles Robert Luna, ha informado que al menos 13 personas se encuentran desaparecidas y cerca de 11 más habrían fallecido a causa de las conflagraciones. Además, Luna ha detallado que la policía ha arrestado al menos a 22 personas por saltarse el toque de queda, invadir propiedades y saqueos. Los fuegos de Palisades y Eaton, los dos más grandes, han sido ligeramente contenidos en las últimas horas y están controlados en un 11% y 15%, respectivamente.

Cortesía de Infobae
El número de miembros de la Guardia Nacional de California activados para responder a los incendios de Los Ángeles se duplicará hasta alcanzar los 1.680, según anunció el sábado el gobernador Gavin Newsom. Han sido destinados a puestos de control de tráfico para impedir que la gente entre en comunidades devastadas por los incendios, como Altadena. Otros miembros están apoyando las labores de extinción de incendios forestales.
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