Un adolescente de 17 años fue enviado con medida de internamiento preventivo al Centro para Adolescentes El Oasis por su presunta participación en el crimen de las hermanas Sheridan Sofía Hernández Noriega y Keyla Nicol, cuyos cuerpos fueron encontrados enterrados en una zona enmontada del municipio de Malambo, cerca de Barranquilla, a finales de febrero.
De acuerdo con la Fiscalía General de la Nación, el menor sería la persona que disparó contra Sheridan Sofía, de 14 años, hecho que habría quedado registrado en un video que circuló ampliamente en redes sociales y que se convirtió en una de las principales evidencias dentro del proceso judicial.
Durante la audiencia de imputación, el ente acusador le atribuyó los delitos de homicidio agravado, secuestro extorsivo y fabricación, tráfico, porte o tenencia de armas de fuego. El adolescente decidió no aceptar los cargos mientras avanza el proceso judicial.
Lo que ocurrió la noche en que desaparecieron
Según la investigación, las dos hermanas salieron de su vivienda ubicada en el barrio La Sierrita de Barranquilla durante la noche del 17 de febrero y se dirigieron a una casa en Malambo donde se encontraban varios conocidos.
En ese lugar, de acuerdo con el material probatorio recopilado por la Fiscalía, estaban presentes el menor de 17 años, Juan David Taboada Olivera, un hombre conocido como “El Mono”, dos sujetos más y dos mujeres.
Durante la reunión, una de las mujeres habría revisado el celular de una de las adolescentes y descubierto conversaciones en las que aparentemente planeaba entregar a su propio novio —quien también estaba en la vivienda— a una banda delincuencial rival. Al mostrarle el contenido del teléfono, se habría generado una reacción violenta.
Según la hipótesis del ente investigador, el adolescente tomó un arma de fuego y llevó a Sheridan Sofía hasta el patio del inmueble, donde presuntamente le disparó en dos ocasiones.

Después del primer crimen
Tras el ataque, la segunda hermana, Keyla Nicol, habría sido reducida por Juan David Taboada Olivera y el hombre conocido como “El Mono”. La investigación indica que ambos la llevaron hasta el mismo patio donde se encontraba el cuerpo de su hermana y allí la asesinaron.
La Fiscalía estableció que estos hechos habrían ocurrido entre la medianoche y las dos de la madrugada del 18 de febrero.
Posteriormente, los responsables comenzaron a enviar mensajes y realizar llamadas a la madre de las jóvenes exigiendo dinero para liberarlas. Inicialmente pidieron 50 millones de pesos, pero con el paso del tiempo redujeron la exigencia a 10 millones.
La pista que llevó a los sospechosos
La investigación del GAULA de la Policía Nacional permitió rastrear los números desde los cuales se estaban haciendo las llamadas extorsivas. Mediante un sistema tecnológico de rastreo, los investigadores detectaron que uno de los celulares estaba activo dentro de la Clínica Altos de San Vicente.
Cuando los agentes llegaron al lugar encontraron hospitalizados al adolescente y a Juan David Taboada Olivera, quienes habían sufrido un accidente de tránsito días antes.
Durante los interrogatorios, el menor entregó información clave sobre la ubicación de los cuerpos, lo que permitió que el 28 de febrero las autoridades encontraran a las dos hermanas enterradas en una zona enmontada de Malambo.
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