Durante su intervención en la sede de la FAO en Roma, el Papa León XIV denunció con firmeza el uso del hambre como arma de guerra en conflictos actuales, señalando casos críticos como Gaza, Ucrania, Yemen y Sudán del Sur, donde millones de civiles ven vulnerado su derecho básico a la alimentación.
El Papa León XIV afirmó que los alimentos están siendo utilizados como un instrumento de sometimiento en distintos escenarios de guerra, contraviniendo los principios defendidos por la FAO durante ocho décadas. Señaló que el hambre inducida se ha convertido en una táctica que afecta principalmente a civiles desprotegidos.
Durante su discurso inaugural, recordó que el derecho internacional humanitario prohíbe atacar bienes esenciales para la supervivencia de la población y que el Consejo de Seguridad de la ONU ya condenó esta práctica. Sin embargo, advirtió que, pese a las resoluciones, el mundo sigue siendo testigo de la instrumentalización del hambre.
El Papa mencionó directamente regiones como Ucrania, Gaza, Haití, Afganistán, Mali, la República Centroafricana, Yemen y Sudán del Sur, donde multitudes carecen de acceso a alimentos, agua potable, atención médica y educación digna. Subrayó que estas crisis no deben normalizarse ni quedar relegadas al olvido mediático.
Con un mensaje contundente, el líder religioso pidió a los organismos internacionales actuar con celeridad y determinación. “El hambre no es solo un problema a resolver; es un clamor que sube al cielo”, expresó, exhortando a gobiernos, instituciones regionales y entidades privadas a reforzar su compromiso.
León XIV defendió la cooperación entre países y alertó sobre los riesgos de posiciones autocráticas en un mundo interconectado. Llamó a replantear los mecanismos de colaboración global y a escuchar las voces de los pueblos más afectados, incluyendo su sabiduría ancestral y religiosa.
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